Joseba Zabala: «Hay diferencias municipales a la hora de aplicar la normativa»

Joseba Zabala, tabaquismo-Donosti-7.9.12-Foto JOSE MARI LOPEZ

Joseba Zabala, tabaquismo-Donosti-7.9.12-Foto JOSE MARI LOPEZ

Joseba Zabala, médico de salud pública y portavoz de la Sociedad Vasconavarra de Prevención del Tabaquismo, participó de cerca en el desarrollo de la Ley de Adicciones y hoy sigue ‘vigilando’ el cumplimiento de la norma.

– ¿Cuáles son las principales lagunas de la Ley de Adicciones?

– En cuanto a tabaco, el texto legal aporta importantes avances en la regulación de fumar en los espacios deportivos al aire libre, y equipara el humo del tabaco al del cannabis y al vapor de los cigarrillos electrónicos, y sitúa a Euskadi «a la altura del grupo de once países de la zona UEFA que lideran políticas sin humo en el deporte». También acomete la regulación de los clubes sociales de cannabis. Sin embargo, la consideración del consumo de alcohol en vía pública no se recogió en el texto de la ley y quedó a criterio de cada ayuntamiento, y esto está creando diferencias municipales en la interpretación, en la aplicación y en la cuantía de las multas, que redunda en una falta de criterio general a la hora de considerar cuándo y dónde se puede beber en la calle. La consecuencia es que a río revuelto más molestias ciudadanas, y más menores consumiendo alcohol.

 – Hay mayor concienciación sobre la prohibición de consumo de tabaco en lugares públicos. ¿Ocurre lo mismo con el alcohol?

– He conocido tres borradores de leyes estatales de alcohol que se han venido abajo en los últimos pasos de su tramitación. Realmente regular el alcohol en España se ha convertido en una aventura ‘al filo de lo imposible’ dada la enorme presión de la hostelería y sobre todo del lobby de las cerveceras y de las bebidas de alta graduación que se agarran una y otra vez al «consumo responsable y sensato» para evitar una regulación publicitaria estricta como la que se hizo con las tabaqueras, que es lo que se ha demostrado eficaz para controlar las tasas de consumo en la sociedad.

– ¿Qué ha conllevado el hecho de que hasta la fecha no haya habido reglamento?

– La Sociedad Vasconavarra de Prevención del Tabaquismo ha ofrecido asesoría al Departamento de Sanidad para, a la vista de la experiencia en otros países, elaborar un reglamento comprensivo que defina y aclare cómo debe de aplicarse de forma eficaz el modelo vasco de espacios sin humo en las diferentes situaciones: polideportivos, vía pública, transportes… O que diga los requisitos que la junta directiva de una sociedad gastronómica debe cumplir para poder fumar, porque la ley por principio protege a los no fumadores mayores y menores de edad en cualquier espacio cerrado y semicerrado. Dejar claro que un velador o terraza hostelera cubierta que tenga más de una pared y media es por definición un espacio sin humo. Por ello, la mayor parte de los veladores y terrazas de la hostelería en las calles del País Vasco son fumaderos ilegales y la gente tiene derecho a saberlo y a exigir que se cumpla la normativa, y que si están construidas así, se rotulen como espacios sin humo. Ya es hora de que Gobierno, diputaciones, ayuntamientos, Euskotren, Dbus, Metro bilbao… y demás empresas de transporte rotulen las estaciones y paradas como espacios sin humo que es lo que dice la ley.

– ¿Debería incidirse en más campañas de concienciación?

– Aparte de las que hace Osakide- tza, hay que ir muy atrás para acordarse de la última campaña publicitaria poblacional de prevención del tabaquismo. Para que no decaiga en su eficacia sanitaria, el mensaje preventivo hay que actualizarlo continuamente, fomentando y promocionando que los espacios vitales donde convivimos y socializamos sean espacios sin humo. Empezando por casa. ‘Kerik gabeko etxeak eta familiak’ que modelen positivamente a nuestros txikis en no iniciarse al humo de tabaco ni de cannabis. Casas y coches sin humo son la base de una sociedad sin humo más sana.

– ¿Debería reforzarse la respuesta ante la realidad de los menores que beben alcohol?

– Aunque la Ley de Adicciones no se ha acordado del menor con un cigarro en la mano, el considerar infractor a un menor que bebe alcohol es una de las fortalezas de la norma y especialmente porque no tiene afán recaudatorio, sino ofertar desde los ayuntamientos a los jóvenes infractores una medida educativa alternativa al pago de la multa. Que los padres paguen la multa de su hijo o hija no es educativo. Sí, en cambio, poner al chico o a la chica en una posición crítica sobre la trascendencia que supone el iniciarse al consumo de alcohol. Más efectivo que hablarles de cirrosis hepática es hacerles conscientes de su papel como consumidor joven, miembro de su cuadrilla, de su local y objetivo de una potente industria que no repara en esfuerzos para que se inicie al humo y al alcohol cuanto antes.

 

 

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